La palabra RECONOCER es de mis favoritas. A parte de su
significado literal, connota un significante. Se trata de un palíndromo: leerlo
de izquierda a derecha resulta igual que leerlo de derecha a izquierda. En eso
consiste el reconocer…
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viernes, 5 de septiembre de 2014
sólo...
Se me ocurrió la impulsiva idea de asomarme a la ventana
y esperar a que pasara. Como si por olvido o descuido abandonara la obstinada
decisión de no volver a caminar mi calle (me pertenece).
Sólo fue el destello de una idea. En realidad solo abrí
la ventana para dejar entrar la noche.
Sólo fue un fugaz pensamiento. En realidad encadené la
ventana, cerré la cortina y apagué la luz.
jueves, 4 de septiembre de 2014
eres cuanto espacio es posible: no hay distancia.
Poema V,
lago de dos superficies
Carmen
Bullosa
Lago
de dos superficies,
mar
suspenso:
todo
en la palma de tu mano,
como
grano de luz,
con
una placidez incomprensible:
no
hay tiempo, no hay premura alguna,
eres
cuanto espacio es posible:
no
hay distancia.
miércoles, 3 de septiembre de 2014
y el viaje de mis manos y mis labios llenó todo tu cuerpo de rocío
En una de
esas tardes...
Carlos
Pellicer
En
una de esas tardes
sin
más pintura que la de mis ojos,
te
desnudé
y
el viaje de mis manos y mis labios
llenó
todo tu cuerpo de rocío.
Aquel
mundo amanecido por la tarde,
con
tantos episodios sin historias,
fue
silenciosamente abanderado
y
seguido por pueblos de ansiedades.
Entre
tu ombligo y sus alrededores
sonreían
los ojos de mis labios
y
tu cadera,
esfera
en dos mitades,
alegró
los momentos de agonía
en
que mi vida huyó para tu vida.
Estamos
tan presentes,
que
el pasado no cuenta sin ser visto.
No
somos lo escondido;
en
el torrente de la vida estamos.
Tu
cuerpo es lo desnudo que hay en mí
toda
el agua que va rumbo a tus cántaros.
Tu
nombre, tu alegría…
Nadie
lo sabe;
ni
tú misma a solas.
lunes, 1 de septiembre de 2014
mirando un mundo extraño que visto de cabeza parecía más amable, más de uno.
Día
2, año 2, 3 y 4...
El
recorrido por los años no es sencillo, los recuerdos se escapan presurosos como
el agua del mar entre los dedos. Resulta que recuerdo casi nada de estos años,
supongo por lo que veo en las fotos que aprendí a caminar, seguro a hablar,
aunque no creo haberlo hecho mucho, a decir verdad no es algo que se me dé. Lo
que recuperé de entre la húmeda nostalgia tiene que ver con canciones, mis
abuelos, con vacas y miradas del mundo al revés:
Fui
una niña de guardería, con padres que trabajaban por un futuro mejor… diré que
a mi madre casi no la recuerdo, de mi papá lo más nítido que tengo es su voz
cantándome una trágica canción sobre cierto oso carpintero cuya fortuna estaba
en manos de un noble venado. La cantaba siempre que me llevaba en el asiento
trasero del bocho, creo que era blanco o azul, quizá rojo. Me gustaba hacerme
la dormida para que me bajara cargando y recién cruzábamos la puerta, el
profundo sueño se terminaba y yo a correr.
Luego
de la guardería me cuido mi abuela, que dicho sea de paso, cuidaba a varios más
(el altísimo precio de tener más de una docena de hijos). Yo usaba unos
horrendos zapatos ortopédicos para corregir mis pies planos como reglas, cosa
que no sucedió… así que aquella tortura física, porque me lastimaban y
emocional porque eran feos como ellos solos, sirvió de casi nada. Yo hubiera
querido unos zapatitos rojos de charol con pulsera como los que cierta niña
tenía, es creo mi primer recuerdo envidioso… por qué yo no tenía esos lindos
zapatos, por qué.
Me
gusta la leche, en esos años ya me gustaba, quizá siempre me gustó… detrás de
casa de mis abuelos había un establo donde muchas Corderas enormes, estaban ahí
siempre con sus ojos tristes y su pausado rumiar. Acompañaba a mi abuela por un
bote grande, lleno a tope de leche; cuando la hervía me daba la nata que salía,
nata con azúcar… ya no hay nata como esa. También me daba leche, mamilas de
leche con chocolate, ese sabor aún me ayuda al bien dormir tras los días
oscuros… seguro a todos los niños les dan mamilas de leche a esa edad, pero no
todos la beben en un desvencijado sillón con la cabeza colgando del asiento,
los cabellos despeinados por la gravedad, mirando un mundo extraño que visto de
cabeza parecía más amable, más de uno.
Y acabar de morir, morir enteramente, huir con la memoria, con toda la memoria...
Olvido
Efrén Hernández
Lo
que una vez, perecedero, ha sido;
lo
que ahora ya no es, lo ahora ausente,
lo
desaparecido,
la
memoria lo guarda
dolorida
amorosa, insuficiente.
Recordar
es arder, morir, quemarse un poco
por
reencender un poco lo extinguido.
Y
acabar de morir,
morir
enteramente,
huir
con la memoria,
con
toda la memoria
y
todo el corazón, a donde ha huido
lo
desaparecido
para
siempre jamás, eso es olvido.
domingo, 31 de agosto de 2014
JG
Así
pasa, hay personas que se despiden de tu vida antes de partir, así con una vana
oración que apaga la fe. Te recuerdo con un cariño que sabe a ríos saldos que
cruzan el rostro; esta noche está todo el peso del adiós, como el peso de la
tierra que te va a cubrir para siempre, cómo el peso de saber que no te dije
palabra alguna en meses.
A
veces los caminos que elegimos nos separan de personas importantes, importantes
porque son el inicio, son el pasado, eras mi abuela. Yo era tu "cleta", yo era la
de las conchas con nata; tú la del dedo dislocado, la de la cara apacible, la
que yo pensé que siempre estaría.
No
voy a estar ahí, un cuerpo frío no eres tú, tanto llanto no alcanza para
inundar el vacío que dejas; no voy a estar para ver cómo te traga la tierra, no
voy a estar porque tú no estás, lo demás que nos importan.
Te
despediste de mi vida antes de partir, nunca te lo dije, sólo me alejé, te
despidieron tus palabras, esas que dijiste al calor del coraje, de la
frustración, de lo que haya sido, esas que hoy quiero olvidar para saber que
estas lágrimas son de tristeza, para poder decirte adiós, ahora que te llegó la
hora de partir.
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