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jueves, 9 de julio de 2015

Comienzo a descubrir cómo el misterio es uno nadando mutilado en el supremo aliento de mi sangre...

En la orilla del silencio

Alí Chumacero

Ahora que mis manos
apenas logran palpar dúctilmente,
como llegando al mar de lo ignorado,
este suave misterio que me nace,
túnica y aire, cálida agonía,
en la arista más honda de la piel,
junto a mí mismo, dentro,
ahí donde no crece ni la noche,
donde la voz no alcanza a pronunciar
el nombre del misterio.

Ahora que a mis dedos
se adhiere temblorosa
la flor mas pura del silencio,
inquebrantable muerte ya iniciada
en absoluto imperio de roca sin apoyo,
como un relámpago del sueño
dilatándose, cándido desplome
hacia el abismo unísono del miedo.

Ahora que en mi piel
un solo y único sollozo
germina lentamente, apagado,
con un silencio de cadáver insepulto
rodeado de lágrimas caídas,
de sábanas heladas y de negro,
que quisiera decir: "Aún existo".

Comienzo a descubrir cómo el misterio es uno
nadando mutilado
en el supremo aliento de mi sangre,
y desnudo se afina, agudiza su sombra
para cavar mi propia tumba
y decirme la fiel palabra
que sólo para mí conserva
escondida, cuidada rosa fresca:
"Eres más mío que mi sombra,
en tus huesos florezco
y nada hay que no me pertenezca
cuando a tientas persigo, destrozando tu piel
como el invierno frío de la daga,
el vaho más cernido de tu angustia
y el poro más callado de tu postrer silencio".

Entonces me saturo de mí mismo
porque el misterio no navega
ni crece desolado,
como germina bajo el aire el pájaro
que ha perdido el recuerdo del nido allá a lo lejos,
sino que es piel y sombra,
cansancio y sueño madurados,
fruta que por mis labios deja
el más alto sabor y el supremo silencio endurecido.

Y empiezo a comprender
cómo el misterio es uno con mi sueño,
cómo me abrasa en desolado abrazo,
incinerando voz y labios,
igual que piedra hundida entre las aguas
rodando incontenible en busca de la muerte,
y siento que ya el sueño navega en el misterio.


lunes, 6 de julio de 2015

Los ojos se cierran Las palabras se abren.

Decir, hacer

Octavio Paz


A Roman Jakobson

Entre lo que veo y digo,
Entre lo que digo y callo,
Entre lo que callo y sueño,
Entre lo que sueño y olvido
La poesía.
Se desliza entre el sí y el no:
dice
lo que callo,
calla
lo que digo,
sueña
lo que olvido.
No es un decir:
es un hacer.
Es un hacer
que es un decir.
La poesía
se dice y se oye:
es real.
Y apenas digo
es real,
se disipa.
¿Así es más real?
Idea palpable,
palabra
impalpable:
la poesía
va y viene
entre lo que es
y lo que no es.
Teje reflejos
y los desteje.
La poesía
siembra ojos en las páginas
siembra palabras en los ojos.
Los ojos hablan
las palabras miran,
las miradas piensan.
Oír
los pensamientos,
ver
lo que decimos
tocar
el cuerpo
de la idea.
Los ojos
se cierran

Las palabras se abren.

domingo, 5 de julio de 2015


Dos cuerpos
Octavio Paz

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos olas
y la noche es océano.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos piedras
y la noche desierto.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces raíces
en la noche enlazadas.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces navajas
y la noche relámpago.

Dos cuerpos frente a frente
son dos astros que caen

en un cielo vacío.

jueves, 2 de julio de 2015


La quietud es como el horizonte: existe, pero resulta inalcanzable. Andar no es sólo el medio, es también todo destino. Somos las huellas que quedan en el suelo que pisamos, incluso aquellas que, livianas como el corazón de arena del desierto, no duran más que un segundo, lo necesario para testificar que, sí, andamos, recorremos un camino que se inventa a cada paso y que, por eso, estamos vivos. Avanzar sin detenerse no es opción, es lo único posible; incluso la muerte, la nada y la extinción son solo un paso, gigante, pero no definitivo. Somos parte de un universo que se expande y que, quizá, cuando deba enfrentarse a su propia muerte, habrá de empezar de nuevo. La calma no es más que una ilusión; sucede que, cuando caminas al mismo paso de todo lo que te rodea, parece que no escapas de tu estado; eppur si muove; en los mismos ríos entramos y no entramos, pues somos y no somos ya nunca los mismos. Yo camino, avanzo, y nada ni nadie me salvará ya de este dolor (dulce dolor) de no llevarte más conmigo.

boca arriba la noche

https://www.youtube.com/watch?v=roDV9-ZkDSo