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miércoles, 15 de octubre de 2014

Por más que un alma se esfuerce por saber qué es otra alma, no sabrá sino lo que le diga una palabra –sombra deforme en el sueño del entendimiento.

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Nadie comprende a otro. Somos, como dice el poeta, islas en el mar de la vida; corre entre nosotros el mar que nos define y separa. Por más que un alma se esfuerce por saber qué es otra alma, no sabrá sino lo que le diga una palabra –sombra deforme en el sueño del entendimiento.
            Amo las expresiones porque no sé nada de lo que expresan. Soy como el maestro de Santa Marta: me contento con lo que mes dado. Veo, y ya es mucho ¡Quién es capaz de entender?
            Tal vez sea por este escepticismo frente a los inteligible que yo encaro de igual modo un árbol y una cara, un cartel y una sonrisa. (Todo es natural, todo artificial, todo igual.) Todo lo que veo es para mí lo único visible, sea el cielo alto, azul, de un verde blanco característico de la mañana que ha de llegar, sea la mueca falsa en que se contrae el rostro de quien sufre ante testigos la muerte de aquel a quien ama.
            Muñecos, ilustraciones, páginas que existen y se dan vuelta. Mi corazón no está en ellos ni casi tampoco mi atención, que los reconoce por fuera, como una mosca de papel.
            ¿Sé yo acaso si siento, pienso, si existo? Nada, salvo un esquema objetivo de colores, de formas, de expresiones de las que nos soy más que el espejo oscilante e inútil que se ha de vender.


Fernando Pessoa

lunes, 13 de octubre de 2014

piadosamente Dios nos depara sucesión y olvido...

Edipo y el enigma

Jorge Luis Borges
Cuadrúpedo en la aurora, alto en el día
y con tres pies errando por en vano
ámbito de la tarde, así veía
la eterna esfinge a su inconstante hermano,

el hombre, y con la tarde un hombre vino
que descifró aterrado en el espejo
de la monstruosa imagen, el reflejo
de su declinación y su destino.

Somos Edipo y de un eterno modo
la larga y triple bestia somos, todo
lo que seremos y lo que hemos sido.

Nos aniquilaría ver la ingente
forma de nuestro ser; piadosamente

Dios nos depara sucesión y olvido.
Sueño de la mariposa

Chuang Tzu soñó que era una mariposa. Al despertar ignoraba si era Tzu que había soñado que era una mariposa o si era una mariposa y estaba soñando que era Tzu.


Chuang Tzu

sábado, 11 de octubre de 2014

Te digo que mis labios ahí se han perdido...

Doble amanecer

Alberto Ruy Sánchez

Te digo, tengo sed.
Me dices,
mi pecho, ya,
quiere ser bebido.
Te digo
que mis labios
ahí se han perdido.
Me dices que ya encontraron
durezas
donde detener su desvarío.
Te digo que entre tus pechos
me convierto en río.
Me dices,
con un largo gemido,
que en tus mares
ya me has hundido.
Un solo instante
y amanezco dos veces:
en tu pecho
duplicas mi sed,
mi frío, mi calor,
mi perturbación,
mi alivio.
Y en mis labios no deja de temblar
eso tan tuyo que haces doblemente mío.


viernes, 10 de octubre de 2014

De cuando el otoño tuvo que aprender

Es el otoño y el saber que se está al filo de una invisible caída. Es el otoño y una absoluta confesión que se asemeja a una pesadilla de esas en que uno lucha para despertar, apretando la almohada con fuerza para saber que al abrir los ojos las cosas volverán a la normalidad. Despiertas y no vuelven, aceptas que… no es cierto, no aceptas nada, no aún; ese es el puto problema: aceptar porque hay que hacer, no quedarse sentado mirando el paso de la luz entre las cortinas.

            Entonces te preguntas por el hacer, pero es como un hueco, porque en realidad la respuesta parece lógica, obvia, clara; sin embargo no se siente así, en vez de eso es fría, violenta y lejana, viene el miedo y el llanto. La vida nos enseña de formas muy distintas, de formas que no son las que uno quisiera, lo que uno termina por aprender sólo se ve a la distancia, no antes. Uno cree saber de responsabilidad, parece que en tantos años uno sabe, pero no. Pero y si lo que sucede nos enseñara más; si uno decidiera no hacer. Esa idea es la que hace mucho no había cruzado la mente, dijeron que se llama instinto; esa idea es la que pone el filo invisible y uno a punto de dar el paso y, sin importar si se hace o no, habrá un antes y un después. Viene el llanto, el miedo y la hora de aceptar.

jueves, 9 de octubre de 2014

si anduve de rabia en rabia saliendo de un muerto entrando a otro muerto o mundo roto/ si así viaje todos estos años

Nota V

Juan Gelman
no echés a la tristeza del fogón/
siéntese aquí a mi lado/vieja/
usted nunca me va a dejar/
perdonemé si la olvidé

si anduve de rabia en rabia
saliendo de un muerto entrando
a otro muerto o mundo roto/
si así viaje todos estos años/

arrímese/tristeza/
que me hace tanta furia
y tanto puerto muerto y

necesito viajar/viajar

Y después manos blancas desparramando rosas sobre el alma escondida y serena de las cosas...

El sueño

Alfonsina Storni

Yo vi dos soles rojos dominando el espacio
Perlaban en sus rayos las luces de topacio
y tendí mis dos manos hambrientas de infinito
para estrujar en ellas un inefable mito.

Las dos pupilas rojas como rosas del cielo
cegaron mis pupilas, soberbias en su anhelo
de mirar cara a cara los toques de diamantes.

Después, como un crujido de nudos que se quiebran...
Tempestades soberbias que en los mares se enhebran;
parto de los dioses... Un quejido de dios...
¡Y bocas que se muerden en un supremo adiós!

Más tarde una sonata más dulce que la miel;
agonía de lirios en el jardín aquel.
palacio de oro y oro donde habita una maga
que ha dormido cien años por maldición aciaga.

Y después manos blancas desparramando rosas
sobre el alma escondida y serena de las cosas...
Y un silencio de muerte cansado y sepulcral
donde se prende el lotus venenoso del mal.

Y después la mañana que llega a los cristales
del cuarto miserable donde muerdo mis males...
Y después otro día que se esboza en el lloro
de mis días sin sol, de mis soles sin oro!...