No
la vi. Me dormí queriendo verla al amanecer, pero no desperté. Sin embargo, mi
sueño y lo que acompañó a mi sueño, es el equivalente a ese instante de luna
roja: tiempos felices en noches de otoño.
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jueves, 9 de octubre de 2014
martes, 7 de octubre de 2014
Estatua derruida en cenizas la brasa consumida con la arcilla de ayer formó su vida.
Esta flor en
mis manos, repentina...
Salvador
Novo
Esta flor en
mis manos, repentina
alba en mi
noche estrellada
de mi sueño
nacida
¿me atreveré
a tocarla?
¿mereceré
siquiera profanar con mis ojos
la luz que
la revela?
El aire
desolado de la espera vacía,
el aire en
que no estaba ¡respiré tantos años!
El agua que
era muerta y clara y muda,
el agua
quieta y dócil, resignada,
humedece su
imagen luminosa.
A su labio
asomada
-¿por qué
milagro?- el agua se quema en su homenaje.
Estatua
derruida
en cenizas
la brasa consumida
con la
arcilla de ayer formó su vida.
¿Qué sino a
u fulgor puede mi noche
atesorar,
atónita, el sueño redivivo?
¿Qué voz
hallar, qué grito,
qué jubiloso
y asombrado canto
saludará su
aurora?
Tiendo hacia
ti mis manos de mendigo.
lunes, 6 de octubre de 2014
gnoro si mi inexistencia sacia tu destino, si la tuya colma el mío que se desborda...
Ex voto
Eugenio
Montale
Sucede
que
las afinidades del alma no lleguen
a
los gestos y a las palabras sino que permanezcan
difusas
como un magnetismo. Es extraño,
pero
pasa.
Puede
ser
que
sea cierta tan sólo la lejanía,
cierto
el olvido, cierta la hoja seca
más
que el fresco pimpollo. Todo eso y más
puede
darse o decirse.
Entiendo
tu
obstinada voluntad de estar siempre ausente
porque
sólo así se manifiesta
tu
magia. Innúmeras son las astucias
que
advierto.
Insisto
en
buscarte en la astilla y nunca
en
el árbol enhiesto, nunca en lo lleno, siempre
en
lo vacío: en eso que hasta el taladro
resiste.
Era
o no era
la
voluntad de los numen que presidían
tu
lejano hogar, extraños
multiformes
multialmas animales domésticos;
quizás
sólo me lo parecía
o
no era así.
Ignoro
si
mi inexistencia sacia tu destino,
si
la tuya colma el mío que se desborda,
si
la inocencia es una culpa o bien
se
gesta en el umbral de tus lares. De mí,
de
ti todo lo sé, todo
lo
ignoro.
viernes, 3 de octubre de 2014
No quiero la noche sino cuando la aurora la hizo diluirse en oro y azul...
No quiero
rosas, con tal que haya rosas...
Fernando
Pessoa
No
quiero rosas, con tal que haya rosas.
Las
quiero sólo cuando no las pueda haber.
¿Qué
voy a hacer con las cosas
que
cualquier mano puede coger?
No
quiero la noche sino cuando la aurora
la
hizo diluirse en oro y azul.
Lo
que mi alma ignora
eso
es lo que quiero poseer.
¿Para
qué?... Si lo supiese, no haría
versos
para decir que aún no lo sé.
Tengo
el alma pobre y fría...
Ah,
¿con qué limosna la calentaré?...
jueves, 2 de octubre de 2014
Haz que algo nos ocurra...
Por ti, para
que tú un día llegaras...
Rainer Maria
Rilke
Haz
que algo nos ocurra. Mira
Por
ti, para que tú un día llegaras,
¿no
respiraba yo a media noche
el
flujo que ascendía de las noches?
Porque
esperaba, con magnificencias
casi
inagotables, saciar tu rostro
cuando
reposó una vez contra el mío
en
infinita suposición.
Silencioso
se hizo espacio en mis rasgos;
para
responder a tu gran mirada
se
espejaba, se ahondaba mi sangre.
¡Qué
expresión fue sembrada en mi interior
para
que, cuando crece tu sonrisa,
proyecte
sobre ti espacio cósmico!
Pero
tú no vienes, o vienes demasiado tarde.
Precipitaros,
ángeles, sobre este
linar
azul. ¡Segad, segad, oh ángeles!
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