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sábado, 14 de diciembre de 2013

Escribo en el olvido...
Juan Gelman
Escribo en el olvido
en cada fuego de la noche
cada rostro de ti.
Hay una piedra entonces
donde te acuesto mía,
ninguno la conoce,
he fundado pueblos en tu dulzura,
he sufrido esas cosas,
eres fuera de mí,

me perteneces extranjera.

Nina Simone - Tomorrow Is My Turn (live)

Tanta es tu indiferencia que mueres por una llamada mía, por un mensaje, otra dedicatoria, otras palabras, mis besos en tu espalda. Y tanta es tu indiferencia que te lo pierdes, nos perdemos, día con día ahogamos nuestras tristezas, nos olvidamos. Tanta es ahora nuestra indiferencia. Nadie hará nada por detenerla. ÓG.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Y yo, así como se saborea una fruta Te besaba con toda la boca

Soñé contigo esta noche...
Paul Verlaine

Soñé contigo esta noche:
Te desfallecías de mil maneras
Y murmurabas tantas cosas...

Y yo, así como se saborea una fruta
Te besaba con toda la boca
Un poco por todas partes, monte, valle, llanura.

Era de una elasticidad,
De un resorte verdaderamente admirable:
Dios... ¡Qué aliento y qué cintura!

Y tú, querida, por tu parte,
Qué cintura, qué aliento y
Qué elasticidad de gacela...

Al despertar fue, en tus brazos,
Pero más aguda y más perfecta,

¡Exactamente la misma fiesta!

¿por qué no delirar que el mundo vuelva a estar como él quiso cuando todavía no era?

Delirar en voz alta

Mensaje de Eduardo Galeano para América Latina
Cartagena de Indias, julio de 1997

Si el mundo está patas arriba y cabeza abajo ¿por qué no delirar que el mundo vuelva a estar como él quiso cuando todavía no era?
Así que se me ocurrió imaginar ese mundo posible.

Delirar, soñar en voz alta:

En las calles los automóviles serán pisados por los perros, el aire estará limpio de los venenos de las máquinas y no tendrá más contaminación que la que emana de los miedos humanos y de las humanas pasiones.

La gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el supermercado,
ni será mirada por el televisor.

El televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia y será tratado como la plancha o el lavarropas.

La gente trabajará para vivir en lugar de vivir para trabajar.

En ningún país irán presos los muchachos por no prestar el servicio militar; sólo irán quienes quieran hacerlo.

Los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo, ni llamarán calidad de vida a la cantidad de compra.

Los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las cocinen vivas.

Los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos y los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas.

El mundo ya no estará en guerra contra los pobres sino contra la pobreza. La industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra por siempre jamás.

Nadie morirá de hambre porque nadie morirá de indigestión. Los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura porque no habrá niños de la calle. Los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero porque no habrá niños ricos.

La educación no será privilegio de quienes pueden pagarla, ni la policía será la maldición de quienes no puedan comprarla.

La justicia y la libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda.

Una mujer negra será presidenta del Brasil y otra mujer negra será presidenta de los Estados Unidos; una mujer india gobernará
a Guatemala y otra a Perú.

En Argentina las "Locas de la Plaza de Mayo" serán un ejemplo de salud mental porque ellas se negaron a olvidar, en el tiempo
de la amnesia obligatoria.

La Santa Madre Iglesia corregirá algunas erratas en las piedras de Moisés: El sexto mandamiento ordenará: "festejarás tu cuerpo".
El noveno que desconfía del deseo, lo declarará sagrado. La Iglesia también dictará el undécimo mandamiento que se le había olvidado al Señor: "amarás a la naturaleza de la que formas parte."


Todos los penitentes serán celebrantes y no habrá noche que no sea vivida como si fuera la última, ni un día que no sea vivido como si fuera el primero.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Hay noches tan clara y frías como ésta en que siento, una a una, las caídas de esta vida; es como estar de pie, antes de la tormenta en la orilla, frente al mar, todo es azul, azul inquiero, furioso; estrellándose contra las crueles rocas, arrasando la arena suave que me pasa debajo de los pies. Es un instante silencioso que se ve cortado por el viento que todo lo toca, por las gotas que quieren apoderarse de cada rincón… la luna apenas se percibe, en esta oscuridad no queda más que esperar. Esperar que no sé bien qué: que el amor se acabé, que el olvide llegue o simplemente que la tormenta pase y con ella la nostalgia de ti.