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miércoles, 25 de septiembre de 2013

32

Ruben Bonifaz Nuño "Los Demonios y los Días"

Si alguien se olvidara de todo
lo que le enseñaron, y decidiera
despreciar las cosas por las que vive
y sentarse, mucho tiempo, en el quicio
de una puerta ajena, desconocida,
solo para ver pasar a las gentes,
es casi seguro que encontraría
un terror anónimo en su sangre,
una soledad que no imaginaba.

En la madurez de la primavera
las dulces muchachas, despreocupadas,
sacan a la calle sus deseos
vestidos con ropas ligeras. Se ven los hombros
húmedos, el pliegue bajo los brazos;
al sol y la sombra se transparentan
piernas asombrosamente desnudas.

Eso pueden verlo todos los ojos.

Pero pocos son los que han visto
lo que se trasluce en el paso
normal de las gentes; lo que habita
más allá de faldas y pantalones,
y que esculpe en todos la ineficacia completa
de un mono demente, de un suicida,
de un ratón con piojos que se rasca.

Nadie está conforme con nadie; todos
se apagan en medio de su fracaso;
encuentra que nada tiene sentido;
soportan, mecánica, una vida
que en ninguna forma les corresponde.

Un adolescente ha caminado
con su novia pálida, en el silencio
de un jardín a solas bajo la tarde;
la habrá acariciado en secreto, con ganas
de llorar; le habrá dicho versos aprendidos
del Declamador sin Maestro; la habrá llevado,
después, a la puerta de su casa.

Y ahora se mete en el cuarto
de un hotel, y mira sus zapatos puestos,
la cama usadísima, la barriga
de la ramerilla que lo acompaña,
y siente que es pobre en su vergüenza,

en su miedo, a solas en todas partes.

martes, 24 de septiembre de 2013

Capricho 2

Alfonsina Storni

Escrútame los ojos sorpréndeme la boca,
sujeta entre tus manos esta cabeza loca;
dame a beber veneno, el malvado veneno
que moja los labios a pesar de ser bueno.

Pero no me preguntes, no me preguntes nada
de por qué lloré tanto en la noche pasada;
las mujeres lloramos sin saber, porque sí.
Es esto de los llantos pasaje baladí.

Bien se ve que tenemos adentro un mar oculto,
un mar un poco torpe, ligeramente oculto,
que se asoma a los ojos con bastante frecuencia
y hasta lo manejamos con una dúctil ciencia.

No preguntes amado, lo debes sospechar:
en la noche pasada no estaba quieto el mar.
Nada más. Tempestades que las trae y las lleva
un viento que nos marca cada vez costa nueva.

Sí, vanas mariposas sobre jardín de Enero,
nuestro interior es todo sin equilibrio y huero.
Luz de cristalería, fruto de carnaval
decorado en escamas de serpientes del mal.

Así somos, ¿no es cierto? Ya lo dijo el poeta:
deseamos y gustamos la miel en cada copa
y en el cerebro habemos un poquito de estopa.

Bien. No, no me preguntes. Torpeza de mujer,
capricho, amado mío, capricho debe ser.
Oh, déjame que ría. ¿No ves que tarde hermosa?

Espínate las manos y córtame una rosa.
Poema 10. Hemos perdido aún este crepúsculo...

Pablo Neruda


Hemos perdido aún este crepúsculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas
mientras la noche azul caía sobre el mundo.

He visto desde mi ventana
la fiesta del poniente en los cerros lejanos.

A veces como una moneda
se encendía un pedazo de sol entre mis manos.

Yo te recordaba con el alma apretada
de esa tristeza que tú me conoces.

Entonces, dónde estabas?
Entre qué gentes?
Diciendo qué palabras?
Por qué se me vendrá todo el amor de golpe
cuando me siento triste, y te siento lejana?

Cayó el libro que siempre se toma en el crepúsculo,
y como un perro herido rodó a mis pies mi capa.

Siempre, siempre te alejas en las tardes

hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas.

Demoremos los demonios

lunes, 23 de septiembre de 2013

Mar obediente

A la mar
Francisco de Quevedo


La voluntad de Dios por grillos tienes,
y escrita en la arena, ley te humilla;
y por besarla llegas a la orilla,
mar obediente, a fuerza de vaivenes.

En tu soberbia misma te detienes,
que humilde eres bastante a resistilla;
a ti misma tu cárcel maravilla,
rica, por nuestro mal, de nuestros bienes.

¿Quién dio al pino y la haya atrevimiento
de ocupar a los peces su morada,
y al Lino de estorbar el paso al viento?

Sin duda el verte presa, encarcelada,
la codicia del oro macilento,

ira de Dios al hombre encaminada.

Porque te tengo y no

Corazón coraza

Mario Benedetti

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.